martes, 4 de octubre de 2016

Apuntalar el alma





¿Qué hago si la muerte está  ahí  en un mapa de muchos colores que el meteorólogo apunta en la tele?. Le miro la calva incipiente y tengo la misma duda de Mario Conde.  ¿Qué rayos son esos hectopascales? sé que si bajan es peor, y veo la rueda de Mathew girando sobre Haití y Jamaica y mi hija me pregunta cuándo viene pero ni el meteorólogo sabe, porque el ciclón se atrasa, se adelanta, se mueve poco.

Yo dejo la tv y salgo con mi bicicleta, bajo la calle empinada, la cuesta hasta el trabajo y el paisaje es como de perplejidad. En este minuto dan ganas de saludar de abrazar, de ayudar a todos, pero no el deseo del deber aprendido como un reflejo condicionado. No, sale de dentro.

Miro entonces y veo los sacos de arena sobre los techos de cinc, el palacio de pioneros de donde sale una negra de fondillo enorme a tomar café, echar un humo que adentro molesta, uno quien se atrasó y justo a las 7 de la mañana desmonta su techo porque   escuchó  que esto se va a llevar hasta a  la auras, un señor en las cuatro esquinas con una guemba pa´ espantar a Mathew, otro pendiente al cielo porque dice que todos los pájaros se fueron y es que viene ya, dice, que el ciclón está cerca.

Así bajo la cuesta y la mañana se lanza sobre este sitio nublado, el meteorólogo levanta a veces  el tono porque el huracán,  dice, no es el pequeño ojo sino una masa  intensa y fatal, dice que en el centro del ojo se verá el sol y las estrellas pero cuidado, es un embuste ,  vuelve.
Voy a mi trabajo y redacto la hoja de corte, el cámara atento, editamos y se habla de 20 centros de evacuación, 16 centros de elaboración de alimentos  y unas 4 mil 300 personas evacuadas.

Es Songo - La Maya y Mathew es la palabra, el miedo, la pasión , la brujería, una bandada de pájaros, sacos de arena sobre el tejado, un cafecito al vecino, humo de tabaco, ron , que no pero sí.  y esta espera, esta espera que nos obliga a todos a apuntalar el alma e izar la fe.

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