miércoles, 24 de julio de 2013

Se quema La Maya






El pueblo de la Maya ha ardido tantas veces que ha pasado al gracejo popular y hasta a sones  inolvidables  como  aquel   donde Miguelito Cuní repetía  con una fruición inusitada: “Alto Songo se quema La Maya”, y lo cierto la piromanía de este pueblo, punto divisor entre Guantánamo y Santiago de Cuba, es una realidad dice el  estudioso y profesor universitario Héctor Medina.

Según el historiador, la tradición y los archivos;  el primer incendio de La Maya ocurrió en los meses iniciales  de 1905, así consta en el libro de actas del ayuntamiento de Alto Songo. Este fuego fue accidental y  verdaderamente tortuoso ya que las casas eran en su mayoría de madera y compartían paredes unas con otras, a eso se suma la escasez de agua y el hecho de que no existía puesto de bomberos en el terruño.

El 1 de junio de 1912, este año se cumple el centenario, se  produce un ataque a La Maya por parte de los Independientes de color en el  cual se quemaron las barracas de la guardia rural, unos almacenes, la estación de ferrocarril, y varias casas cercanas al cuartel.

Este incendio ha traído controversia, se dice que fueron los Independientes, Héctor Medina  profesor universitario de Songo - La Maya,  pone duda a esa aseveración,  nos cuenta  que  ese fue  un ataque  más bien simbólico. A los Independientes se les esperaba por Yerba de Guinea, un poblado en las afueras,  y entraron directamente a La Maya. Se tomó el pueblo  para dar un mensaje al gobierno,  solo el  custodio de unos almacenes se resistió y en medio del tiroteo surgió el incendio que además inspiró a Lily Martínez para escribir la Famosa canción “Alto Songo se quema La Maya”.

En el 1933 el fuego volvió a La Maya y devoró toda una manzana, varios testimoniantes cuentan que los vecinos lanzaban todo lo posible a la calle para salvarlos del hambre eterna de la candela, aun quedan vestigios de los hachazos que le daban a  una casa para derribarla y detener el fuego, inútil  hazaña que no interrumpió el calor aupado por casas de madera y falta de bomberos profesionales.

Diez años después, nos dice Medina,  se quemó todo el frente de la iglesia, una carnicería, almacenes, tiendas, propiedades de familias, descascaradoras de café y muchos bienes y males de  quienes sintieron cómo entraba en sus ojos y sus vidas otra Maya devorada por la candela y recordaban la estrofilla de Lilí  Martínez en los labios de toda Cuba ya “Alto Songo se quema La Maya”.

Otra  vez, luego de algunos aguaceros y temporadas  de frío, ya en mil 1958 se quemó  todo un barrio a la salida de La Maya, rumbo a Guantánamo por la carretera central, el historiador deja rodar por sus labios: una mueblería y tantísimas casas, según nos cuenta, los combatientes del Ejército Rebelde tomaban posición  detrás de las casas y los guardias de Batista encontraron como solución quemar las viviendas para hacerlos salir.

Pero el fuego no paró, justo luego del triunfo revolucionario varias tiendas ardieron en el pueblo,  según nos cuentan,  con la intención de otros fuegos de antaño, cobrar seguros.

Así ha pasado nuestra tradición pirómana , de la historia más terrible como aquella matanza en la que cayeron unos 3 mil negros y mulatos en 1912, hasta el 59 con el triunfo de la Revolución , claro , entre hecho y hecho la picardía de algunos que hicieron arder sus almacenes  para cobrar seguros, pero la verdad, esa vocación ha llegado a ser leyenda y  son entero, porque hasta el mismísimo Ibrahim Ferrer , el Premio Grammy y miembro del Buena Vista Social Club lo ha reiterado  en Holanda y Nueva York, En Matanzas o la Habana:  ´Alto Songo se quema la Maya´, aunque la verdad mejor decir  como una mulata hermosa en sus 40  que trabaja en la Cafetería Pilón , justo frente a la iglesia. ´San Alejo que te aleje´.

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