Sexo, dinero y dolor



 
Una de las fotos usadas por los ciberdelincuentes. Aparace como Sandra Torres de Lyon. Francia
¿Te gusta el sexo? la  pregunta  la hace una muchacha suculenta, hermosa, sensual y del otro lado del chat pide, por favor, que te quites la ropa, te pongas ante la cámara para tener sexo virtual. Ella  se quitaría todo, y mostraría su sexo, sus pechos, su brutal deseo y uno, bueno se supone que haga lo mismo, pero, oh llega el pero ¿Por qué?

¿Por qué una muchacha como la de la foto haría tal cosa? Volvamos a dudar de la ¨bondad¨, quizá quiere  ¨ayudar¨ a quitar pena, hacer sentir, bridarse y disfrutar, pues la verdad es que si caes en la trampa, del otro lado del chat, la muchacha puede que sea un tipo, quien coloca una secuencia de video, una suerte de  robot  masturbatorix y  si te masturbas te graba, y si te graba luego recibes la amenaza de publicar el video. Sí, eso. Sextortion.

El fenómeno, según algunos se reconoce desde la década del 50, pero con internet cobra vida nueva y se contempla  como un ciberdelito  vinculado al sexting en muchos países. En Cuba es muy nuevo  y el internet generalmente se vive en plazas públicas de modo que deja fuera a buena cantidad de posibles victimas, pero cuidado, que ya flota en el aire. Las bellas muchachas, casi siempre francesas presuntamente universitarias, solidarias y perfectas  se siguen asomando, con la propuesta de sexo fresco.

La otra ¨ventaja¨ de los nacionales es que hay que ponerle dinero al victimari@ en alguna cuenta, pero, bueno de dinero mejor no hablar. Así, que si no lo sabía, le aviso, esa joven que pide sexo, mañana le podría estar pidiendo el salario completo o algo más.

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