Cuba, ese boxeo profesional que te acecha…



Recientemente Óscar de la Holla dijo al Nuevo Herald que ni Miguel Cotto ni Gennady Golovkin querían pelear con Erislandy Lara, " Es de lo mejor que he visto", aseguró el ex campeón y promotor de Golden Boy, "A mí me sorprendió que Canelo aceptara enfrentarlo''.

En el mismo diario se habla del deceso posible de uno de los grandes empresarios quien aparentemente traería al boxeo profesional nuevos aires. El multimillonario Al Haymon parece mostrar el tufo del fracaso y  en lontananza siguen apareciendo los fragmentos de una pelea del siglo con sabor a engaño, un retorcido espectáculo que vendieran muy caro el también político Manny Pacquiao y  Floyd Mayweather.


A lo dicho se suman otros golpes letales; el campeón cubano Guillermo Rigondeaux Ortiz fue despojado de una faja que ganó a golpe de talento, Richar Abril pasó por un proceso similar solo que la causa fue la decisión de dedicarse a la cría de puercos en su natal Isla de la Juventud.

Y  siguen los topetazos como la lamentable aparición de Osdraniel Soliz, la inactividad de Yuriorkis Gamboa, la paliza que sufrió Sullivan Barrera a manos del norteamericano Andre Ward .

Todo lo dicho parece pintar un funesto panorama para el boxeo rentado, aunque  para los seguidores de los cubanos hay esperanzas fundadas en púgiles como Luis Ortiz, Erislandy Lara o Rancés y Leduán Barthelemy.

Todo lo citado es solo para hacer paneo a un deporte donde los hombres pueden ganar fortunas, pero donde los valores quedan atados a lo que más importa, al menos aquí , la plata. Lo demás es asunto de romance.

Un campeón despojado de su faja por la inactividad casi obligada ,  una pelea por la que se llegaron a pagar hasta 7 mil 500 dólares la silla, fracasos de millonarios, estrategias burdas de manejadores y el desencanto de cierto público además de trampas de televisoras ponen duda sobre una realidad visiblemente dañada.

Quizá  ya vivimos en un planeta donde la necesidad de ser fascinados hace invisible todo, tal vez ya sea normal mentir, parecer, manipular y vencer a medias con los jueces comprados; si ese es el panorama que los nuevos tiempos traerán a la isla; ya lo creo, debemos pensarlo  bien porque en ese marasmo podríamos estar perdiendo también talentos que fascinados por las cifras, le pueden ver la cara al absurdo que plantea un deporte donde más importa la sangre y el dinero que todo lo demás.

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